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Lima 2026: El incumbente fantasma y la transformación electoral de Renovación Popular

Rafael López Aliaga, una de las figuras prominentes de la derecha radical peruana y líder de Renovación Popular (RP), tiene una de las carreras políticas más vertiginosas de los últimos tiempos. En 2021, candidato presidencial. En 2022, electo alcalde de Lima Metropolitana. En octubre de 2025, renunció para ser candidato a la presidencia y al Senado. En abril 2026 obtuvo un sitio en el Senado que no quiso asumir para poder presentarse como candidato a “primer regidor” de Lima, en una figura controversial puesto que la reelección de los ejecutivos subnacionales está prohibida. A inicios de octubre de 2026 obtuvo casi un tercio del voto capitalino y se convirtió en el virtual alcalde de Lima, derrotando a una veintena de otras candidaturas.

Si bien es cierto que Lima ha sido el bastión electoral de RP en los últimos procesos electorales, era sensato esperar que las renuncias y piruetas del líder pudieran afectar su capacidad de convencer a las y los votantes. Sin embargo, al final del día la fórmula encabezada por el exalcalde obtuvo un resultado agregado muy parecido al de cuatro años antes; seguido por dos candidatos de derecha como Fracis Allison (Avanza País) y Jorge Bruce (Somos Perú) que alcanzaron el 26% y 15%, respectivamente. En un país en la que la incumbencia puede ser más un lastre que una ventaja, este resultado es todavía más llamativo.

Gráfico 1. Resultados de Renovación Popular en Lima Metropolitana, 2022-2026

Fuente: Elaboración propia con datos de la ONPE.

Pero lo más interesante es que una mirada a la distribución distrital de la votación revela una transformación considerable: RP perdió apoyo en varios de los distritos más acomodados de Lima, donde fue fuerte en elecciones anteriores, y lo incrementó en distritos “periféricos” donde anteriormente tenía una presencia electoral mucho menor. Esto marca una tendencia diferente a la de su mentor político, Luis Castañeda, tres veces alcalde de la capital (2003-2010, 2015-2018), quien logró expandirse en sectores más “céntricos” sin perder significativamente apoyo en los distritos más “periféricos”. De esta manera se explica que Castañeda obtuviera casi 10 puntos más en su reelección mientras que López Aliaga se mantenga “estable” en magnitud, pero con un electorado relativamente distinto.

Gráfico 2. Distribución territorial del voto por distrito de Renovación Popular en Lima Metropolitana, 2022-2026

Fuente: Elaboración propia con datos de la ONPE.

Esta experiencia permite explorar cómo un partido que ejerce el gobierno metropolitano puede aprovechar esa posición para ampliar su presencia territorial, incluso cuando pierde terreno en sus antiguos bastiones. Más allá de la trayectoria laberíntica del candidato, éste ha sido capaz de forjar una marca propia suficientemente atractiva como para movilizar una base distrital relativamente distinta a su original, compensando las pérdidas para reelegirse. 

¿Cómo entender este fenómeno? Uno de los mecanismos detrás de este trasvase electoral está relacionado con una mayor actividad electoral distrital por parte del partido. La continuidad electoral de RP pareciera haber estado acompañada por una expansión de su presencia distrital, a través de candidatos locales, y una mayor homogeneidad geográfica en su movilización electoral, volviéndose un candidato más “popular” que “mesocrático”.

Todo cambia

En 2022, la geografía electoral de RP estuvo marcada por una fuerte concentración de apoyo en distritos de mayores ingresos. San Isidro, Miraflores y San Borja, por ejemplo, le otorgaron más del 50% de los votos válidos. También registró resultados elevados en La Molina y Santiago de Surco (por encima del 45%). En contraste, obtuvo apenas menos del 20% en Ancón, Santa Rosa o Puente Piedra, estos últimos distritos con mayores niveles de desigualdad y pobreza.

Cuatro años después, estas diferencias se redujeron significativamente. Renovación Popular perdió entre 10 y 15 puntos porcentuales en San Isidro, Miraflores y en San Borja. En Magdalena del Mar, otro distrito donde había obtenido una votación elevada en 2022, el retroceso alcanzó alrededor de 20 puntos. Al mismo tiempo, creció en promedio unos 15 puntos en Ancón, Santa Rosa y en Puente Piedra. 

De hecho, la distancia entre el distrito con mayor y menor votación a favor se redujo de más de 50 puntos porcentuales en 2022 a 30 en 2026. Aunque RP mantuvo una proporción similar del voto metropolitano, su distribución territorial cambió considerablemente, perdiendo apoyo significativo en varios de los distritos de mayores ingresos y avanzó en zonas donde anteriormente tenía menor presencia electoral.

Gráfico 3. La nueva geografía electoral de Renovación Popular en Lima Metropolitana, 2022-2026. Cambio en la votación provincial por distrito

Fuente: Elaboración propia con datos de la ONPE.

¿Una estrategia distrital?

¿Cómo explicar esta transformación? Una posibilidad tiene que ver con los recursos políticos asociados al ejercicio del gobierno metropolitano. La literatura sobre la ventaja del incumbente destaca que ocupar un cargo puede proporcionar reconocimiento público, acceso a redes políticas y oportunidades para fortalecer una organización electoral. Durante la campaña, por ejemplo, se resaltó el rol de la municipalidad como espacio de redistribución clientelar. Sin embargo, estas relaciones también pueden generar desgaste, especialmente sin una maquinaria partidaria que estabilice estas transacciones, por lo que sus efectos pueden no ser necesariamente positivos.

Otra pista pasa por el liderazgo. Al margen de todo, López Aliaga llegó como una figura de alcance nacional, cuya candidatura presidencial mantuvo su visibilidad, y con representación parlamentaria. Más importante, se trata de un caso de campaña constante durante los cinco años, ya sea como candidato a la presidencia o a la alcaldía, López Aliaga tuvo un despliegue proselitista que ninguno de sus contrincantes pudo igualar. Su marca y la de su partido se fortalecieron en la capital. Esto podría relacionarse con que, entre 2022 y 2026, el partido pasó de presentar candidaturas en 39 a 41 de los 42 distritos limeños donde se eligen autoridades municipales distritales. Además, su votación distrital agregada también aumentó, pasando de aproximadamente 17% a 21% de los votos válidos.

El desempeño de los candidatos distritales de RP ofrece otra pista para entender este cambio. En los 39 distritos donde el partido compitió tanto en 2022 como en 2026, encontramos un patrón: donde sus candidatos distritales ganaron más apoyo, también tendió a obtener mejores resultados en la elección metropolitana. Esta relación se mantiene incluso al tomar en cuenta cuánto respaldo tenía el partido en cada distrito cuatro años atrás. Tampoco cambia sustancialmente cuando consideramos las diferencias en el tamaño del electorado.

Es decir, el fortalecimiento de las candidaturas distritales parece haber acompañado la expansión territorial del voto metropolitano de RP, aunque no podemos afirmar que haya sido su causa. Esta relación podría ser inversa. Queda pendiente investigar a profundidad si el candidato provincial arrastró a los distritales, o si estos fueron quienes jalaron la carreta. Esto, sobre todo, porque la relación entre las listas distritales y la candidatura provincial no fue uniforme. En Puente Piedra, Renovación Popular aumentó casi 15 puntos porcentuales en ambos niveles electorales. En Chaclacayo, en cambio, su votación provincial creció alrededor de 10 puntos mientras la distrital retrocedió casi nueve.

Gráfico 4. Renovación Popular: cambio porcentual del voto para candidatos distritales 2022-2026*

* Gris – sin candidatura de RP en alguna elección o sin elección distrital. Fuente: Elaboración propia con datos de la ONPE.

La competencia con candidatos que habían ejercido alcaldías distritales también contribuye a comprender estas diferencias. Allison, exalcalde de Magdalena del Mar, obtuvo allí más del 50% de los votos provinciales, frente al poco más de 25% registrado en el resto de Lima. Bruce, exalcalde de Santiago de Surco, alcanzó casi el 35% en ese distrito, comparado con 14% fuera de él. Más aún, en este distrito, RP perdió casi 7 puntos provinciales mientras su lista distrital aumentó aproximadamente 20 puntos. Así, incluso donde el partido fortaleció considerablemente su presencia electoral local, la competencia metropolitana pudo seguir una trayectoria distinta.

La continuidad que esconde el cambio

Analíticamente, el resultado de López Aliaga y RP en 2026 muestra por qué los agregados provinciales pueden ofrecer una imagen incompleta, incluso errónea, de las transformaciones electorales. Una votación casi idéntica a la de 2022 puede descansar sobre una distribución territorial considerablemente diferente. En 2026, el partido perdió apoyo en los distritos acomodados donde había obtenido sus mayores porcentajes, probablemente como castigo a malas gestiones del partido en estos distritos, pero lo compensó con avances en otras zonas de Lima. 

En otras palabras, su presencia electoral distrital se amplió y las variaciones en el desempeño de sus listas locales estuvieron asociadas con los cambios provinciales. La incumbencia metropolitana, aun cuando informal, pudo haber proporcionado condiciones favorables para esa expansión en tándem con las candidaturas distritales exitosas, aunque la evidencia disponible no permite establecer su efecto causal. 

Queda, además, una pregunta abierta sobre la competencia metropolitana. RP conservó la alcaldía con menos del 30% de los votos válidos, en una elección donde Allison creció tardíamente hasta acercarse a su resultado. La fragmentación de las alternativas y la dificultad para consolidar tempranamente una candidatura competitiva frente a RP merecen una investigación propia.


  • Este artículo fue publicado originalmente en el Blog #subnacionAL de la Red de Estudios sobre Política Subnacional en América Latina (REPSAL). Puede revisar el texto en este enlace.
Paolo Sosa-Villagarcía - Doctor en Ciencia Política

Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Columbia Británica (UBC). Investigador postdoctoral del Center for Inter-American Policy and Research (CIPR) de la Tulane University, Estados Unidos.

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