La Galería de Arte Limaq del Museo Metropolitano de Lima, presenta Limario la tercera exposición individual de la artista Fiorella Franco, bajo la curaduría del artista visual y gestor cultural Martín Yépez. La muestra se inaugura este jueves 5 de febrero, a las 7:00 p.m. y reúne más de cincuenta obras realizadas en diversos formatos, configurando un recorrido visual que invita al público a observar Lima desde una perspectiva sensible, introspectiva y profundamente humana. A través del dibujo y la figuración, la exposición propone una lectura pausada de la ciudad, centrada en la experiencia cotidiana y en los gestos mínimos que la conforman.
Limario surge de una serie de paseos de la artista por Lima: caminatas sin un rumbo fijo, pero sostenidas por una observación atenta y constante del entorno urbano. De estas experiencias nacen obras figurativas en las que la ciudad se revela, por momentos, caótica, y por otros, sutilmente sublime. Más que retratar espacios reconocibles o escenas icónicas, Fiorella Franco construye una experiencia visual que invita a habitar la ciudad desde el cuerpo, la memoria y el silencio, poniendo en valor aquello que suele permanecer invisible en la rutina diaria.
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La exposición presenta trabajos realizados en lápiz, carbón y acrílico, consolidando el dibujo como eje central de su lenguaje visual. Cada obra funciona como una pausa dentro del ritmo acelerado de la ciudad, un instante de detención que permite observar con mayor atención los gestos, los objetos y los cuerpos que conforman la vida urbana. En este sentido, Limario propone una mirada que transforma lo cotidiano en un espacio de reflexión, sensibilidad y memoria.
Lo cotidiano como documento del presente
En Limario, los motivos aparentemente banales —una señal desgastada, un trabajador anónimo, la vejez silenciosa en el transporte público— son elevados a la categoría de documentos sensibles del presente. Franco no busca el acontecimiento extraordinario, sino aquello que la ciudad suele invisibilizar: el desgaste de los objetos públicos, los cuerpos que transitan sin ser vistos, la repetición de la rutina cargada de experiencia y memoria.
El deterioro que aparece en muchas de sus imágenes puede leerse como una metáfora de una ciudad que avanza sin pausa, sin detenerse a observar sus propias fracturas. Sin dramatismo explícito, la artista propone una reflexión silenciosa sobre el paso del tiempo, la fragilidad de lo urbano y la persistencia de lo humano en medio del tránsito constante.
Dibujo, técnica y ética de la mirada
Uno de los valores más notables de la obra de Fiorella Franco es la reivindicación del dibujo en un contexto artístico donde este medio ha sido históricamente relegado. En su práctica, el lápiz y el carbón funcionan como herramientas de pensamiento visual, permitiendo una construcción lenta y consciente de la imagen, donde cada línea parece surgir de una observación atenta y sostenida del entorno.
Técnicamente, su obra se caracteriza por un trazo preciso y contenido, un manejo sutil del claroscuro y una economía de recursos que privilegia la atmósfera por encima del impacto visual inmediato. El papel, visible y texturado, no actúa como un soporte neutro, sino como una superficie activa, reforzando la sensación de fragilidad y temporalidad que atraviesa toda su propuesta.

En esta etapa de su trabajo, la artista incorpora el color a través del acrílico, ampliando su lenguaje sin perder la centralidad del dibujo. Para el curador Martín Yépez, el uso previo del monocromo ya otorgaba intensidad y dramatismo a los temas que Franco aborda; sin embargo, la incorporación del color se vuelve necesaria para profundizar la imagen y expandir su carga expresiva.
El color aparece así como un recurso que enfatiza estados emocionales, acentos de la escena y relaciones entre figura y entorno. A través del acrílico, Franco retrata personas, momentos y objetos de la vida cotidiana, introduciendo capas de sensibilidad que intensifican la experiencia visual y subrayan la dimensión afectiva de lo urbano.
Una propuesta silenciosa y elocuente
Las obras reunidas en Limario revelan a una artista profundamente atenta a su contexto, que entiende el arte como un acto de observación responsable. Su trabajo dialoga con corrientes del arte que han hecho de lo cotidiano y lo social un territorio de exploración estética y política, pero sin grandilocuencia ni retórica explícita.
La artista plástica construye una obra silenciosa pero elocuente, donde cada escena es una invitación a detenerse, a mirar de nuevo la ciudad y a reconocer la humanidad que habita en sus gestos mínimos. “Limario” no solo propone una exposición, sino una experiencia: la de caminar Lima con otros ojos.
Carrera y trayectoria
Fiorella Franco Tosso (Perú, 1983) es una artista formada en la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), la Escuela de Bellas Artes de Lima y la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM (México). Su obra se centra en el dibujo como lenguaje principal, desarrollando un realismo sensible y poético que explora el retrato, el cuerpo y la experiencia urbana desde una mirada introspectiva.
Ha presentado exposiciones individuales como Habitar el silencio (Ciudad de México, 2024) y Habitar el silencio – Parte II (Galería Martín Yépez, Lima, 2025), y ha participado en muestras colectivas en Perú, Argentina, Chile y México.
Agenda
- Título: Limario de Fiorella Franco
- Inauguración: jueves 5 de febrero a las 7:00 p.m.
- Temporada: Del 6 febrero al 1 de marzo de 2026
- Horario: De martes a domingo de 10:00 a. m. a 7:00 p. m.
- Lugar: Galería de Arte Limaq del Museo Metropolitano de Lima
- Dirección: Av. 28 de Julio 800, Cercado de Lima
- Ingreso: Libre
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